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La trampa del ayer. Por qué añoramos un pasado que tampoco fue tan bueno.
Zygmunt Bauman lo llamó retrotopía: ya no soñamos con un futuro mejor sino con un pasado idealizado. La nostalgia es una emoción legítima. El problema es cuando se convierte en sustituto del pensamiento sobre lo que viene.
Lo que los pueblos hacen cuando todo se cae
Japón, Rwanda e Islandia lo demostraron cada uno a su manera. Cuando todo se derrumba, la sociedad civil actúa antes que cualquier institución. Estas semanas Venezuela está siendo el cuarto caso.
¿Estamos fabricando ciudadanos que no saben pensar por sí mismos?
Tenemos acceso a toda la información del mundo y cada vez menos criterio propio. El sujeto menguante no es el ciudadano ignorante de siempre. Es algo más difícil de combatir.